BENITO PÉREZ GALDÓS
Nació en las palmas de gran canaria. Con 20 años llegó a Madrid para cursar estudios universitarios. Esta ciudad le conquistó de tal manera que transcurrió en ella toda su vida y fue el escenario de muchas de sus novelas. Se dedicó únicamente a la escritura, y fue uno de los pocos escritores profesionales del siglo XIX. Su obra más característica es Fortunata y Jacinta.
Iba Jacinta tan pensativa, que la bulla de la calle de Toledo no la distrajo de atención que a su propio interior prestaba. Los puestos a medio armar en toda la acera desde los portales a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz y los veinte mil cachivaches que aparecían dentro de aquellos nichos de mal clavadas tablas y de lienzos peor dispuestos, pasaban ante su vista sin determinar una apreciación exacta de lo que eran. Recibía tan sólo la imagen borrosa de los objetos diversos que iban pasando, y lo así porque era como si ella estuviese parada y la pintoresca vía se corriese delante de ella como un telón. En aquel telón había racimos de dátiles colgados de una percha, puntillas blancas que caían de un palo largo, en ondas, como los vástagos de una trepadora; pelmazos de higos pasados en bloques; turrón en trozos como sillares, que parecían acabados de traer de una cantera, aceitunas en barriles rezumados; una mujer puesta sobre una silla y delante de una jaula, mostrando dos pajarillos amaestrados.
ANALIZAMOS EL FRAGMENTO.
- Es una de las novelas contemporáneas. Tiene como tema principal la descripción ambiental y de personajes característicos de Madrid.
- En este fragmento, hay detalles de las calles y plazas madrileñas para que tengamos una idea o una impresión real del ambiente en el que transcurre la acción.
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