Entre el cielo y la tierra que quedan
Eternos vigías,
Como torrente que se despeña
Pasa la vida.
Devolvedle a la flor su perfume
Después de marchita;
De las ondas que besan la playa
Y que una tras otra besándola expiran
Recoged los rumores, las quejas,
Y en planchas de bronce grabad su armonía.
Tiempos que fueron, llantos y risas,
Negros tormentos, dulces mentiras,
¡Ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
En dónde, alma mía?
Este poema trata sobre el amor trágico, un tema propio de la literatura en el romanticismo. Habla sobre como el amor duele debido a las mentiras y como ya nada es como en el pasado. Esto le provoca una agonía existencial y refleja su estado de ánimo en la naturaleza.
En cuanto a la estructura del poema identificamos una métrica irregular compuesta por versos endecasílabos pero se rompe al final. Esto provoca énfasis, así como el empleo de exclamaciones y un léxico sonoro.
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